Participó en las primeras competiciones nacionales femeninas -en 1982- y, poco a poco, fue subiendo peldaños sin retroceder jamás. Paloma Ramos ha sido, quizá, la culturista española que ha llevado una carrera de progreso más constante: subcampeona nacional, campeona nacional, triunfadora del prestigioso trofeo Olimpia español y, finalmente, en 1985, octava clasificada en el Miss Europa, fecha que marca el inicio de su consagración.
