El hueso está compuesto por dos tipos de sustancias bien diferenciadas. Por un lado, materia orgánica, esto es: magnesio, calcio, fósforo y demás sales minerales. Las sales minerales que se encuentran en el tejido óseo van a constituir el 90 ó 95 por 100 de las reservas del cuerpo humano, siendo su falta la causa principal de los trastornos óseos provocados por el raquitismo. A su vez, estas sales minerales van a proporcionar al hueso dos de sus propiedades físicas: tenacidad y dureza.
